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Seguirlo a las fronteras
¿Adónde seguiremos a Jesús? ¿Es a algún lugar extraño? Jesús nos llama a ir a las fronteras del mundo. ¿Cuáles son esas fronteras?
Unas son las fronteras personales. Estas son las del día a día, son cercanas porque incluso están dentro de nosotros. Son nuestros miedos, nuestros fracasos, nuestras limitaciones, nuestros prejuicios, nuestros líos mentales, nuestra falta de paciencia y nuestra ausencia de reconciliación con nosotros mismos... Jesús nos llama a estar con él y a intentar vencer esas fronteras que no nos dejan llevar a cabo el proyecto vital de felicidad que él nos ofrece. Jesús nos enseña que ese camino personal no lo recorremos solos, sino que él está a nuestro lado en nuestra intimidad. Son lugares dolorosos, pero tenemos que ir.
Hay otras fronteras estructurales, que pueden ser más lejanas: la injusticia, la desigualdad, la violencia, el hambre, la falta de recursos. Ahí también nos acompaña Jesús. Son también lugares que nos producen dolor e impotencia, pero tenemos que ir.
Pero estamos demos alegrarnos porque Jesús viene con nosotros a todas esas fronteras. Nos dice que no tengamos miedo, porque él está con nosotros.




